|ADVERTENCIA: Contenido sensible no apto para todo público e inapropiado para menores de 18 años, que puede incluir textos detallados de violencia, menciones delicadas respecto a la salud mental, manipulación, abuso implícito, desnudez, sexo explícito, horror detallado, adicciones y consumo de drogas, así como violencia verbal extrema. Favor de leer con precaución.

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𝙀𝙎𝙏𝙀 𝙁𝘼𝙉 𝙁𝙄𝘾𝙏𝙄𝙊𝙉:

𝕋𝕎- Puede resultar inquietante para algunos lectores. No se recomienda en caso de ser PAS.

𝔸𝕃𝔼ℝ𝕋𝔸 𝔻𝔼 𝕊ℙ𝕆𝕀𝕃𝔼ℝ𝕊- Revela información importante de la historia original del videojuego 𝐇𝐨𝐠𝐰𝐚𝐫𝐭𝐬 𝐋𝐞𝐠𝐚𝐜𝐲 y referencias a otras historias del 𝐖𝐢𝐳𝐚𝐫𝐝𝐢𝐧𝐠 𝐖𝐨𝐫𝐥𝐝 (𝐉.𝐊. 𝐑𝐨𝐰𝐥𝐢𝐧𝐠 𝐎𝐫𝐢𝐠𝐢𝐧𝐚𝐥𝐬) que podrían arruinar la experiencia de descubrirlas por primera vez.

𝕄𝕆𝔻𝕊- Contiene variaciones de la historia original y adiciones de contenido no canónico con el fin de enriquecimiento narrativo. Algunos de los personajes, relaciones entre ellos, así como ciertos escenarios y situaciones fueron creados para dramatización.

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EL SIGUIENTE ES UN TEXTO ES UNA HISTORIA INVENTADA. TOMA TODO LO QUE ESTÁ ESCRITO COMO MERA FICCIÓN.

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⚠️-CAPÍTULO LARGO-

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Los primeros rayos de sol comienzan a acariciar la fachada de una casa hecha de ladrillos y su cornisa de piedra tallada. Después de subir con pasos ligeros el pórtico y asegurarse que la zona esta despejada, Sky desliza la pesada puerta principal de roble de con el mayor cuidado posible. Después de asegurarse de que Nora esta atareada en la cocina preparando el desayuno con una parte del equipo de la servidumbre y sin notar su presencia en el vestíbulo, nota un peculiar sonido de unos pasos animados rebotando sobre el piso de mármol acercándose hacia donde ella está. Un mestizo de pelaje brillante se hace presente a escasos centímetros de los pies de Sky. Pero antes de que la bienvenida se tornara efusiva ella lo mira directo a los ojos, levanta un dedo y se lo lleva a los labios pidiendo silencio. El perro le sostiene la mirada y se detiene sin dejar de mover su cola.

Nora Medina: ¡Nika! ¡Tu desayuno! La vocea desde la cocina.

El perro acude al llamado sin pensarlo dos veces siguiendo la voz de Nora. Sky comienza a sentir como baja toda la adrenalina de la madrugada y suelta un leve suspiro. La hora del reloj de madera contiguo a una lampara decorada con cristales, le hace ver que su padre no tarda en bajar y que si este la ve con el atuendo de la noche anterior en seguida sospechará de su corta fuga de anoche. Lo último que faltaría seria otra discusión igual o peor que la de hace algunas horas. Son este tipo de situaciones que la hacen imaginar como seria tener un padre más despistado o menos perspicaz, pero eso no va con la personalidad ni el intelecto tan característico que hace al señor Pharres ser él mismo. Sky camina con sigilo hasta llegar a la escalera y sube lo más silenciosa posible directo a su habitación.

Al cabo de poco tiempo, Nora entra al área del comedor con la bandeja de comida lista para servirse. El señor Pharres ya se encuentra sentado fumando un puro y leyendo la sección de economía y finanzas del periódico. Unos minutos después, baja Sky con un atuendo limpio y el rostro recién lavado.

Renatus Pharres: Buenos días. Dice sin levantar los ojos del periódico.

Sky Pharres: Buenos días. Ella nota que falta un lugar extra en la mesa. ¿No viene James? Pregunta con el rostro impasible.

Renatus Pharres: Acaba de llegar un telegrama. Al parecer tuvo que extender su viaje unas semanas más.

Sky Pharres: ¿Hay problemas?

Renatus Pharres: Solo me hizo saber que hay que renegociar un par de cláusulas con los alemanes, pero no considero que sea algo de gravedad. Hace una pausa breve para dejar que Nora sirva en su plato. Él sabe lo que hace. Y si las cosas se tornan difíciles confío en que él sí seguirá mis indicaciones sin protestar. Dice firmemente.

El semblante de Sky se ensombrece al tiempo que Nora toma su lugar en la mesa, pero ésta no se atreve a interrumpir y comienza a comer en silencio.

Renatus Pharres: : Pero como dije, no creo que llegue recurrir a mi opinión. Tu hermano no me da ese placer tan seguido porque simplemente no hace falta.

Sky Suelta una risita amarga.

Sky Pharres: Supongo que debe ser un fastidio no poder saciar tus ganas de controlarnos a todos. Le responde con ironía.

El señor Pharres le dirige una mirada severa y ella reacciona con una sonrisa cerrada y forzada. La atmósfera comienza a apesadumbrarse.

Sky Pharres: Entonces no hagas una conversación de algo que te incomoda.

Renatus Pharres: : En una conversación es indispensable un buen receptor. Pero me temo que hace tiempo no atiendes ni una cosa de lo que te digo.

Sky Pharres: ¿Y tú sí? Le recrimina.

Renatus Pharres: Solo digo que sería bueno que reconsideraras mi propuesta de educarte en casa una temporada antes de ingresar de lleno al instituto. ¿Cuál es el problema con eso? No es como que sea algo nuevo para tí.

Sky Pharres: ¡Las razones! Las razones marcan toda la diferencia.

Renatus Pharres: ¿Se te ocurre algo mejor? Le responde severamente.

Sky Pharres: Ya te dije que no es el qué… es el porqué. Además, te recuerdo que no fue lo único que propusiste. ¿De verdad era necesario? Dice disgustada.

Renatus Pharres: Sugerir un profesional para ayudarte moralmente mientras te educas en casa no tiene nada de malo. Me parece que lo óptimo es que estés en un ambiente propicio para que puedas estabilizarte.

Sky Pharres: Ayudarme moralmente… Muy sagaz de tu parte. Se mofa.  

Antes de que el señor Pharres pueda responder, Sky lo interrumpe suavizando su tono.

Sky Pharres: Estoy de acuerdo en que han sucedido cosas extrañas a mi alrededor, pero tendrá que salir una explicación lógica de todo esto. ¿No?

El señor Pharres le dirige una mirada de incredulidad.

Sky Pharres: ¡Papá! ¡Yo no las causo!

Renatus Pharres: Lo siento, Sky. Casi estamos a mediados de Julio y sabes bien que debo ir al sur a las reuniones de Estado y a atender personalmente un tema con las haciendas. Mañana mismo salgo de la ciudad por varios días. Me temo que sea como que sea, hay que ser prácticos. Tenemos que solucionar esto ya.

Sky Pharres: El problema es que pareciera que te preocupa más el Instituto que lo que está sucediendo conmigo.

Renatus Pharres: No digas tonterías. Sin embargo, no estoy dispuesto a recibir quejas, que dañes nuestra reputación y mucho menos que te busques una expulsión si dejamos pasar esto.

Sky Pharres: Bien. Dice dolida. Entonces, a expensas de lo que yo piense, hagamos lo necesario para volver a la normalidad lo más pronto posible. Al final todo se trata hacer lo que tu voluntad disponga. ¿No es así? Como lo has hecho con todo hasta ahora. Le suelta. ¿Qué más da una cosa más?

El señor Pharres frunce el ceño y aprieta su quijada mientras Sky continúa hablando.

Sky Pharres: Pero de una vez te aviso que independientemente de lo que suceda con esta situación en particular, lo que haces con James o lo que hiciste con Lorraine no te va a funcionar conmigo. Dice a modo de sentencia.

Renatus Pharres: ¡Es todo! Dentro de poco terminan las vacaciones verano y para entonces espero una mejor disposición de tu parte para iniciar las clases aquí en casa. Aprovecharás al máximo la atención personalizada que tendrás porque voy a dejar indicaciones para que tengas sesiones dobles y vayan adelantados a tu grado. ¡Por lo tanto, no tendrás permiso para salir a ningún sitio si yo no lo autorizo! ¡Y por tu bien más vale que te comportes y también espero que estos sucesos cesen a la brevedad! ¡¿Entendido?!

La taza de café del señor Pharres empieza a tambalearse sola la mesa. Pero nadie a excepción de Nora lo nota y ésta comienza a preocuparse.

Nora Medina: ¡Ren!

El señor Pharres voltea enfadado hacia Nora.

Renatus Pharres: ¡Te dejé muy claro ayer que ya no te metieras!

Sky no puede evitar levantarse de un golpe enfurecida.

Sky Pharres: ¡NO LE GRITES A NORA, PAPÁ!

La taza estalla en mil pedazos derramando el café y esparciéndose por toda la mesa. Sky desconcertada se queda en trance por un segundo observando la taza rota, le dirige una mirada afligida y rápida a Nora y se apresura a salir de allí.

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